Nuestra primera fábrica nació en la antigua sede de Manteigaria União, la cooperativa que vendía mantequilla a la ciudad de Lisboa. Como es uno de los ingredientes esenciales del pastel de nata, mantuvimos ese vínculo en el nombre.
Situada cerca de Largo de Camões, en el límite entre el Bairro Alto y el Chiado, en Lisboa, esta tienda conserva la identidad del espacio original, desde la fachada de estilo Art Nouveau hasta el nombre sobre la puerta.
Preferimos mantener lo bueno antes que cambiarlo todo solo por ser diferentes.
Nuestras tiendas han sido rehabilitadas para preservar el legado y el patrimonio de cada lugar.
Por eso no son todas iguales: respetamos y preservamos los espacios donde estamos, formamos parte de los barrios que nos acogen. Somos el Pastel de Nata de quienes viven al lado y de quienes vienen de lejos. Somos el dulce aroma de las calles donde vivimos.
Preparamos el pastel de nata a la vista de todos, en tiempo real. Desde la crujiente masa hojaldrada hasta la crema aterciopelada, todo sucede ante los ojos de quienes nos visitan.
Observa el proceso de producción artesanal al otro lado del cristal, donde los maestros confiteros trabajan sin descanso sobre las encimeras de mármol de Estremoz. De la masa al molde, del relleno al horno.
Cada hornada se anuncia con el Toque de la Campana, para avisar a los transeúntes. En el mostrador, el servicio es siempre amable, cercano y acogedor, para que vuelvas siempre, y con más gente.
¿El secreto? No somos nosotros. Eres tú. Te estamos esperando.